Selección de restaurantes de Barcelona

JOSEP MÁRQUEZ
15 de mayo de 2015
I
Tram Tram

Restaurante Tram Tram. Isidre Soler y Reyes Lizán combinan la familiaridad de Sarrià con la alta cocina y el mimo por los detalles.


Sofisticación en familia

Una auténtica cajita de música. Por fuera, una puerta sin aspavientos en una acera estrecha que reclama una reforma. Una vez dentro, armonía para el paladar. Para todos los sentidos. El Tram-Tram ocupa una antigua casa del pueblo de Sarrià y ha sabido cocinar, con una magnífica iluminación y una decoración justa y equilibrada, un ambiente que luego, con el plato sobre la mesa, acaricia el clímax. La carta puede parecer corta, pero si se analiza desde la razón, poco más se le puede añadir, quizás una sofisticada pasta para los que no salen del hidrato de carbono y son poco amantes del riesgo. El trato cercano, la música en su justa medida y un jardín interior sacado de un libro de Josep Pla completan el cuadro.

Es martes a mediodía y hay que volver a trabajar, así que lo mejor será evitar tientos del nivel del menú degustación de primavera, con una selección de tapitas, cremoso de remolacha, pescado del día y fondant de cordero del Pirineo, este último, un guiño a la tierra del chef, la Cerdanya. Tampoco sería prudente, no por falta de ganas, lo que Isidre ha bautizado como “El Festival”, un menú sorpresa cuyo nombre indica lo que está a punto de suceder a quien tenga a bien animarse. En la carta llaman la atención el salmón ahumado carpier (“posiblemente, el mejor del mundo”, leemos en el menú), las tres texturas de alcachofas con foie y los ceps asados con vieiras, salsa de cava y jugo de asado.

Opto por el menú de 30 euros que ofrecen de martes a viernes. Me decido a abrir la experiencia con un cremoso de guisantes con tallarines de sepia de costa, pero un divino error de cocina me coloca en la mesa otro entrante: la ‘porrusalda’ de bacalao con huevo a 62º y aire de bogavante. No hago notar la confusión porque el aspecto bien vale el leve patinazo. En cuchara, la cosa mejora; sublime, con la sal del bacalao amortiguada por la yema del huevo.

Magret de pato a la naranja de segundo. Algo seco, de masticación excesiva, pero de muy buen sabor, con ese curioso deje que aporta el fruto. Otro día caerá un pescado, como la merluza de palangre, cocinada a 62º con puerros a la vinagreta de jamón y ceps.

De postre, un helado de fresones sobre una base de nata y virutas de vainilla. El colchón espumoso de este brillante dulce ya vale por sí solo una visita al viejo Sarrià. Exquisito. Queda pendiente el helado de queso fresco, calabacín, tomate a la vainilla y jarabe de aceitunas negras.

Merece un a parte el pan, del que se encarga Reyes, que como Isidre, aprendió entre los fogones y los cucharones de Ferran Adrià. De pasas y nueces y de aceituna negra, calientes y esponjosos. Cosa seria. La bodega, con más de 120 referencias, también requiere una atenta ojeada. Que nadie espere un Protos, un Luis Cañas o un Perro Verde. No faltan denominaciones, pero lo bueno aquí es que se ha optado por bodegas no tan conocidas pero no por ello menos placenteras. Opto por un Penedés, el Mas Petit de Parés Baltá. Servido algo caliente, pero muy correcto.

Antes de partir salgo al jardín, donde dos parejas vestidas de oficina destilan fin de semana, tranquilidad. Las cosas de Sarrià. Las cosas del Tram-Tram.

RESTAURANTE TRAM-TRAM
c. Major de Sarrià 121 - Zona Sarrià - Barcelona
Teléfono: 932 048 518
Precio orientativo Carta 55 € - Menú mediodía Precio fijo, 30 € (de martes a viernes)
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