Selección de restaurantes de Barcelona

JOSEP MÁRQUEZ
13 de octubre de 2015
I
Suquet de l'Almirall

Restaurante Suquet de l’Almirall. Suquet de l’Almirall dignifica con su deliciosa cocina sin aspavientos una Barceloneta más entregada al turista ‘fast food’ que al comensal exigente 


Espejismo en la Barceloneta

El restaurante pasa desapercibido en un abigarrado paseo de Juan de Borbó. La Barceloneta, otrora barrio pescador, es hoy un hervidero turístico de jóvenes ávidos de playa, de surferos hambrientos de olas. De forasteros en general. Por eso sorprende y a la vez se agradece que un lugar tan distinguido en las formas y el trato se mantenga tan firme, tan seguro de sí mismo. Tan convencido de que si las cosas funcionan, aunque el entorno mute la piel, lo mejor es ser fieles a un origen y a una manera educada, elegante y sin estridencias de tratar la cocina de mar, la cocina mediterránea. Ágil en el servicio, con decoración marinera carente de tópicos, de sonriente cercanía y con propuestas asequibles. Así es este restaurante que quizás, sin saberlo, heredó el buen hacer culinario de los chiringuitos que los Juegos del 92 se llevaron por delante. Pueden echarle la culpa a Quim i Manel Marqués, amigos pero no hermanos, padres de la cosa desde 1989.

La carta cubre sin fisuras todas las querencias gastronómicas. Abstenerse, eso sí, los sedientos de carne: estamos a cinco metros sobre el nivel del mar, no rodeados de praderas atestadas de ternera. Decidirse es como escoger entre mamá y papá. Son demasiadas, dicho esto desde el buen sentido, las propuestas suculentas. Llaman la atención, en la paleta de entrantes, el rape con chips y salsa tártara, la ensalada rusa de cabra de mar o el tartar de tomate con anchoas y helado de mostaza.

El remate incluye pescado de lonja recién cosechado y, cómo no, los arroces. Tienta sobremanera el pica pica marinero con cinco pequeñas catas apuntilladas con una paella (mínimo dos personas, a 36,90 euros por cubierto) o, por qué no, los macarrones del pescador, por aquello de dejarse sorprender con un plato que muchos creen más que inventado. Opto por salir de la carta. La joven camarera me recomienda el arroz del día, que viene con sepia, gambas y ceps. Para empezar, unos berberechos a la plancha que llegan con un finísimo cebollino en virutas y un suave riego de aceite de oliva. Sólo dos piezas traen algo de arenilla. Un porcentaje más que aceptable.

El arroz llega abundante, meloso, con colores naturales, sin especias brillantes. Solo lo prometido. La sepia tiene un mordisco justo, sabroso. No hace bola y marida con la seta de un modo curioso al principio, delicioso al final, cuando se domestica el gusto. Como hacen los extremeños veteranos con el cocido, vale la pena trocear un poco las piezas antes de entrar a matar. Una estocada de arroz con algo de gamba, calamar y cep incita a ondear la servilleta. Pero no es este lugar de destape y jolgorio, por muy familiar que sea, por mucho que uno esté en la Barceloneta, o mejor dicho, en esta Barceloneta.

De postre, nueve propuestas. Una lástima que tan sólo tres de ellas lleven el sello de la casa (crema catalana, flan y la infalible tatin). Quizás sea esta la única piedra en un zapato que entra sin calzador, a medida. Por pedir, se echa de menos algo de pastelería, nada alambicado, un pastel de queso, una tarta de limón, una sacher. Algo que salga de las catanias o la copa de helado.

Acompaño la comida de una caña de cerveza. Bien tirada, con la medida justa de espuma. Ni una gota fuera del vaso. Parece fácil. No lo es. Remato con un Penedès. Floral d’At Roca, de Agustí Torelló, dulce y tiznado de melocotón. El cortado, de los de terminarse el poso de crema con la cuchara. Y el pan, casero, de barra, tallado en diagonal. Correcto.

Entra en el restaurante un cliente de toda la vida. Manel le recibe y charlan un rato. Ni mira la carta. “¿Qué me recomiendas?”. Le diseña un traje-menú sin una sola costura deshilachada. Es lo que tiene cocinar para los amigos. “Cocinamos tal y como somos, somos tal y como cocinamos”, suele explicar Quim. Pues eso.

RESTAURANTE SUQUET DE L'ALMIRALL
Passeig Joan de Borbó, 65 - Zona La Barceloneta - Barcelona
Teléfono: 932 216 233
Precio orientativo Carta 45 € - Menú 36,90 € (por persona - Minimo dos personas)
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