Selección de restaurantes de Barcelona

EDU VIALE
09 de febrero de 2015
I
Cata 1.81

Restaurante Cata 1.81. Los platillos o medias raciones permiten ir más allá de las tapas habituales y surtir la mesa de recetas en las que el chef Santi Rebés define un estilo culinario propio


Compartir algo diferente

El boom de las tapas que vive Barcelona ha hecho que se tienda a una cierta uniformización, como mínimo a nivel de recetas, ya que los imprescindibles nunca pueden faltar. Así que al final uno puede tener la sensación de que acaba comiendo lo mismo, aunque en diferentes escenarios y calidades. Ante ello, los platillos o medias raciones suponen un soplo de aire fresco o, como mínimo, una oportunidad para compartir en una mesa platos diferentes, con mucho más peso gastronómico y en los que el chef puede marcar mucho más su estilo. Y esto es algo que dominan en el Cata 1.81, especialmente desde que Santi Rebés –del Embat– se hizo cargo de la dirección gastronómica.

También tienen un buen listado de tapas, como unas patatas bravas con chorizo o unos buñuelos de bacalao de gran altura servidos en un cucurucho de papel, como si fueran a degustarse caminando por la calle. Podría hacerse, aunque entonces sería más difícil acompañarlos del suave alioli de membrillo de que van acompañados. A partir de aquí, al comensal le toca esforzarse y no recurrir a lo mismo de siempre. Hay que estudiar bien la carta, trazar un camino gastronómico con sentido y llegar a un consenso con el resto de comensales. Vale la pena, porque supone salir de lo habitual y, además, permite abarcar de forma más extensa la cocina de Rebés, basada en la tradición catalana pero con sutiles toques de renovación y un espíritu urbano.

Este toque callejero se hizo evidente en el I Love New York, un enrollado de roast beef, rúcula, tomate y curri, mientras que la herencia del pasado se materizalizó en un trinxat de la Cerdanya canónico. Y el toque de innovación vino a través de unos soprendentes macarrones con sobrasada, chocolate blanco y sal volcánica. Un estilo culinario resumido en tres platillos, de esos que no se olvidan nada más salir del restaurante, sino que permanencen en la memoria. También es posible compartir en este formato platos de pescado y carne. Ese día había fricandó de ternera, aunque la opción escogida fue la picaña de buey, un corte poco habitual en la cocina mediterránea pero muy sabroso, acompañado de un par de salsas.

Santi Rebés tiene fama de trabajar bien los postres, y lo cierto es que la impresión es que tienen el mismo estatus que los platos salados. Prueba de ello fueron la crema de mascarpone con crujiente de chocolate y helado de Pantera Rosa (ese recuerdo de la infancia) y una crep con helado de cardamomo y frutos del bosque. El camino trazado en base a platillos llega así a su final, con un elevado punto de satisfacción y un desembolso económico justificado (algo más de 30 euros por persona). Un precio que puede subir algo más si se entra de lleno en la propuesta del Cata 1.81, que se define como un restaurante de vinos (de hecho, la decoración remite a una cava donde reposan las barricas). Hay un buen surtido a copas, así que el juego de maridajes promete grandes momentos. Esta vez era mediodía, queda pendiente para una futura y más que probable cena.

RESTAURANTE CATA 1.81
c. Valencia 181 - Zona Eixample Esquerra - Barcelona
Teléfono: 933 236 818
Precio orientativo Carta 30-40 €
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